miércoles, 18 de febrero de 2026

HIJOS ADOLESCENTES

 


La adolescencia es una de las etapas más complicadas que deben enfrentar los padres con sus hijos. Cuando dejan de ser simples niños y comienzan a crecer y verse como adultos, quieren tomar sus propias decisiones; y ese no es el problema. Lo complejo radica en la falta de madurez para saber elegir correctamente.

En esta etapa, el adolescente inicia un periodo evolutivo en el que enfrenta muchos cambios, no solo físicos, sino también emocionales. Esto puede generar confusión y volverlo indeciso en varias ocasiones.

Durante la adolescencia es fundamental la presencia de guías y orientadores; en este caso, padres y maestros. El aporte conjunto de ambos es de gran ayuda para el desarrollo del adolescente, quien necesita encontrar un camino para su futuro, uno que le permita transitar con seguridad el resto de su vida.

En la niñez se forma el carácter, por eso suele aplicarse una disciplina más estricta. Sin embargo, en la adolescencia se necesita, más bien, orientación: ayudarles a buscar su camino, descubrir su vocación y perseguir sus sueños. Para ello, muchos expertos recomiendan el uso de la empatía.

La empatía en el adolescente consiste en entender y comprender sus pensamientos e ideas y, aunque no estemos de acuerdo con ellas, respetarlas. Esto no significa aceptarlas sin cuestionamiento, ya que también es necesario establecer límites y disciplina. Se trata de hacerle entender que sus opiniones son válidas y que tiene derecho a expresarlas; pero, si no son correctas, es importante hacérselo saber sin imponer de manera autoritaria nuestro criterio.

Aplicar la empatía no implica solamente “ponerse en sus zapatos”, sino ayudarle a regular sus emociones. Recordemos que en esta etapa están tratando de encontrar un camino o un futuro por el cual deberán transitar el resto de sus días.

La American Psychological Association define la empatía como la capacidad de comprender y compartir los sentimientos de otra persona, vinculándola al desarrollo emocional y social. UNICEF señala que el desarrollo socioemocional en la adolescencia incluye habilidades como la empatía, fundamentales para la convivencia y la participación social. La American Academy of Pediatrics explica que la empatía forma parte del desarrollo socioemocional saludable durante esta etapa.

¿Se debe aplicar la disciplina si se es empático con el adolescente?


La respuesta es sí. La disciplina no debe excluirse del proceso evolutivo que atraviesa el adolescente. Sin embargo, debe hacérsele entender que, aunque es libre de expresar su incomodidad, descontento o rechazo frente a ciertas decisiones, existen reglas que deben respetarse, más aún si han sido establecidas por una figura de autoridad, como un padre, un familiar o un docente.

Uno de los problemas actuales es que muchos adolescentes, en esta etapa tan importante, no cuentan con la atención ni el acompañamiento de sus padres, lo que deja un vacío en ellos. Al no tener un guía u orientador, pueden equivocarse al momento de tomar decisiones y dar rumbo a su vida. La ausencia parental puede generar dificultades, aunque no siempre es así; existen casos en los que, pese a una separación o divorcio, los padres siguen presentes y comparten tiempo de calidad con sus hijos.


Ganarse la confianza de los hijos


Se ha vuelto común escuchar la frase: “Yo soy amigo(a) de mi hijo”. Algunos padres, con la intención de ganarse su confianza, asumen un rol que no les corresponde, pues el padre debe ser siempre una figura de autoridad. Un amigo no ejerce autoridad sobre otro amigo.

La confianza con el adolescente se gana escuchándolo con atención, sin invalidar sus opiniones, respetándolas, compartiendo tiempo de calidad sin distracciones y generando espacios de diálogo frecuente. Preguntas como: ¿Cómo te fue en el día?, ¿Qué te preocupa?, ¿Qué necesitas?, fortalecen ese vínculo.

Ganarse la confianza no significa encubrir malas acciones ni apoyar decisiones incorrectas. Tampoco implica reforzar confusiones emocionales; por el contrario, significa ayudarlos a convertirse en jóvenes libres, responsables y enfocados, guiarlos hacia decisiones conscientes y transparentes.

La adolescencia es una etapa compleja para los padres, porque implica aceptar que sus hijos ya no son niños y que están en la búsqueda de lo que quieren llegar a ser. Padres y docentes son guías, y deben actuar con responsabilidad, pues representan el ejemplo y el espejo en el que los adolescentes esperan verse reflejados.

 




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martes, 13 de enero de 2026

¿SE DEBE ENTREGAR TODO EN EL AMOR?

 


¿Se debe entregar todo en el amor?

Esta es una pregunta que tiene una respuesta dividida. Hay quienes dicen no y están quienes dicen sí. El concepto de amar es subjetivo; dependerá del pensamiento y la experiencia de cada persona.

El amor es una decisión. Es decidir entregar todo de uno a la otra persona; es determinar protegerla, respetarla y cuidarla; es aceptarla con sus defectos y virtudes. No es criticarla por sus errores, sino ayudarle a trabajar en ellos. De igual manera, la otra persona tendrá que hacer lo mismo, porque el amor es reciprocidad.

La reciprocidad es corresponderse mutuamente; es intercambiar bienes, ideas y emociones. Una relación es un estado de la vida que solo se puede mantener entre dos personas; es algo que se maneja en conjunto y en igualdad. No hay lugar para el egoísmo ni el individualismo.

El amor no es ilusión ni pasión; eso es el resultado de la decisión. Así lo da a conocer el Dr. Miguel Ángel Núñez:

Amar es una de las experiencias más maravillosas que existen; no obstante, muchos fracasan porque no la entienden como un acto de la voluntad, sino meramente como pasión y sentimiento arrollador. Si bien es cierto, hay que sentir y apasionarse; eso es resultado de las decisiones que se toman, nunca al revés.
(Amar es una decisión, 2016).

Ya es de conocimiento general que no es lo mismo el enamoramiento que el amor, pero se podría decir que uno es la evolución del otro. Son dos etapas que se deben comprender muy bien: una tiene que ver con las emociones y los gustos, y la otra con la determinación. Si no entendemos esto, la relación no será duradera; se ahogará en la rutina y se terminará suicidando en las cuerdas del olvido.

Las respuestas a estas y muchas otras preguntas me llevan a comprender que una cosa es estar enamorado y otra cosa es amar. Y que, si el enamoramiento no se transforma en amor, seguro dura poco y cae vencido por la angustiante rutina de la cotidianidad. El enamoramiento es la puerta de entrada a una experiencia más encarnada en la realidad que en nuestros ideales, que compromete más nuestra capacidad de decidir que la de sentir, sin anularla (Alberto Linero Gómez, Si estás enamorado no te cases y si estás casado, no dejes de amar, 2016).

“El enamoramiento es la puerta de entrada a una experiencia más encarnada en la realidad que en nuestros ideales, que compromete más nuestra capacidad de decidir que la de sentir, sin anularla”.

Esta frase, mencionada por el Dr. Alberto Gómez, tiene un valor muy grande, pues nos da a entender que amar es algo mucho más real, vivo y tangible que el enamoramiento. Amar es caminar con los pies sobre la tierra, sintiendo lo duro que puede ser el camino y enfrentando lo cansado que puede ser el trayecto; pero, a pesar de eso, uno está dispuesto a continuar junto a la persona a quien decidió amar.

Hay que tener bien definido lo que es amar y lo que es estar enamorado. El amor demanda la entrega total de la persona a quien es su pareja. Si no estás dispuesto a compartir con esa persona después de que se haya perdido la ilusión, entonces no te cases.

lunes, 12 de enero de 2026

LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS EN EL SIGLO XXI

 



La educación de los hijos en el siglo XXI se ha visto fuertemente cuestionada por generaciones anteriores, quienes manifiestan que la forma de educar en siglos pasados estaba sujeta a mayor autoridad que permisividad.

Hoy nos encontramos frente a una generación que presenta una personalidad emocionalmente inestable, que en muchos casos desconoce lo que significa tener una identidad propia y no está plenamente preparada para asumir desafíos futuros que la conviertan en personas verdaderamente exitosas. Pero ¿Qué ha provocado que la educación impartida a los hijos hoy en día haya cambiado tanto? ¿Por qué cada vez es más frecuente la presencia de padres y docentes que no ejercen autoridad sobre hijos y estudiantes? En este ensayo se buscará dar respuesta a las interrogantes planteadas y despejar las dudas existentes en torno a este tema.

La desvinculación entre la enseñanza escolar y la familia es una de las principales causas que ha puesto en riesgo la formación integral de los hijos. La articulación entre la educación académica y la familia debe consistir en el complemento y apoyo a las correcciones que se realizan al menor. Sin embargo, hoy en día, cuando un docente corrige a un adolescente, algunos padres reaccionan de manera inmediata llamando la atención del educador y cuestionando su autoridad. Esta actitud, propia de padres sobreprotectores, provoca que el menor se sienta superior a quien lo corrige.

Los cambios que se han venido dando en la sociedad han llevado a que la estructura familiar también se transforme, generando en muchos casos la ausencia no solo del padre, sino también de la madre, quienes deben salir a trabajar para asegurar el sustento del hogar. Este vacío debe ser cubierto por alguien, y es allí donde la educación escolar se ha visto obligada a asumir un rol que antes correspondía principalmente a la familia, cubriendo el espacio dejado por la ausencia de los padres en la formación de adolescentes y jóvenes.

La educación escolar ya no debe basarse únicamente en la preparación académica, sino también en la formación en valores, disciplina, cuidado y protección hacia los estudiantes, pues existe un vacío que necesita ser atendido. Los cambios sociales han erosionado progresivamente la estructura familiar.

Hoy podemos observar que el modelo de familia con el que trabajan las instituciones educativas ha cambiado en todas las culturas y sectores sociales, volviéndose cada vez más plural.

La importancia del papel de las familias en comunidades de aprendizaje nos lleva a tener en cuenta algunas consideraciones sobre el proceso de transformación que está afectando a la familia tal y como era entendida hasta ahora y sobre el nuevo papel de la mujer, en cuanto afecta directamente a la estructura familiar…
(C. Elboj, I. Puigdellívol, M. Soler Gallart y R. Valls Carol, Comunidades de aprendizaje. Transformar la educación, Editorial Graó, 2006).

La educación del siglo XXI, debido a los cambios de pensamiento actuales, se ve obligada a formar a niños, adolescentes y jóvenes fuera del modelo tradicional de familia, adaptándose a una nueva estructura social más igualitaria, donde la mujer es considerada “libre” de cumplir exclusivamente el rol de educadora y formadora del hogar.

Con la industrialización se produjeron importantes transformaciones en diversos ámbitos sociales, no solo en el laboral. Cuando las industrias se consolidaron como la principal fuente de ingreso y progreso, surgieron nuevos ideales, entre ellos los movimientos feministas, que buscaban la inclusión de la mujer en las labores productivas. No obstante, también hubo quienes cuestionaron estas demandas, al considerar que podían afectar la estructura familiar, al quedar desatendida la formación y educación de los hijos, responsabilidad que en ese entonces recaía mayoritariamente en la mujer.

Quizás el modelo de familia comenzaba ya a volverse disfuncional debido a los cambios en las formas de organización social y al impulso de los movimientos sociales —con el feminismo a la cabeza— que exigían una transformación estructural. La sociedad actual recibe a los cónyuges en la búsqueda de ocupaciones distintas al trabajo doméstico, es decir, nuevas redes personales y distintos valores y normas (C. Elboj, I. Puigdellívol, M. Soler Gallart y R. Valls Carol, Comunidades de aprendizaje. Transformar la educación, Editorial Graó, 2006).

En el ámbito educativo, la autoridad del docente en el salón de clases se ve hoy más cuestionada y amenazada por los estudiantes. El sistema de autoridad tradicional ya no resulta efectivo con una generación que, inmersa en los avances tecnológicos y sociales, tiende a cuestionarlo todo. Por ello, el docente actual debe involucrar más al estudiante en el desarrollo de la clase, fomentando su participación, escuchando su opinión y valorando su criterio, pues eso es lo que exigen niños, adolescentes y jóvenes: ser escuchados y sentirse incluidos en la toma de decisiones. Esta generación no reconoce fácilmente la jerarquía —con algunas excepciones—, ya que muchas veces no la experimenta en el hogar, lo que obliga al docente a ganarse el respeto.

El respeto mutuo es más que una simple cortesía; implica un reconocimiento y valoración profundos de las opiniones, sentimientos y necesidades del otro. En una relación, esto significa aceptar que la otra persona tiene ideas, emociones y deseos propios, tan válidos como los propios. El respeto mutuo no implica estar de acuerdo en todo, sino considerar y valorar las perspectivas ajenas (Jiménez, R., 2023).

Finalmente, los cambios sociales exigen que la forma de educar a los hijos y a los estudiantes sea más consciente e inteligente, ya que el adolescente suele sentirse excluido y busca participar en las decisiones familiares y en la construcción de nuevos conceptos. No se debe ignorar que esta nueva generación posee conocimientos a los que las generaciones pasadas no tuvieron acceso; sin embargo, la superioridad no se mide por cuánto se sabe, sino por cómo se aplica ese conocimiento.

domingo, 11 de enero de 2026

EL QUERIDO MAESTRO



 Son las cinco y media de la madrugada. La oscuridad aún cubre el firmamento y el viento frío recorre las esquinas. Carlos, un docente con años de experiencia, está listo para un día más de labores; debe estar antes de las siete en su lugar de trabajo. La enseñanza es su pasión y, como de costumbre, apresura sus pasos con entusiasmo, porque lo invaden las ansias de estar frente al salón de clases compartiendo su conocimiento.

Los fines de semana, días que para muchos son de descanso, él los pasa sentado frente a la computadora, preparando sus materiales de trabajo. Busca conceptos y ejercicios que luego compartirá con sus alumnos durante la semana siguiente. Carlos solo anhela inspirar a quienes se reúnen desde muy temprano en el aula para formarse académicamente.

Son muchas las cargas que lleva sobre sus hombros; son muchas las responsabilidades y exigencias que sus superiores le demandan. Hay momentos en los que su salud se ve quebrantada y sus fuerzas disminuidas.

Carlos, como todos los docentes, conoce muy bien lo que es el estrés y lo cruel que este puede ser para quienes se entregan por completo a su labor. Hay días en los que debe enfrentarse a situaciones difíciles dentro del salón de clases, con estudiantes que olvidan el valor del respeto y la importancia de mantener un buen comportamiento. Cualquier anomalía suscitada en el aula puede terminar en un llamado de atención o una multa económica, sin dejar de lado la reprensión de sus jefes, quienes no miden sus palabras y lanzan términos ofensivos cual víbora venenosa.

Para Carlos no hay mayor satisfacción que terminar un día de labores habiendo cumplido los objetivos planteados: haber compartido con sus estudiantes horas de conocimiento y experiencias que se guardarán en el corazón.


La docencia es una de las profesiones más apasionantes que existen. Saber que se está formando a futuros profesionales impulsa a seguir dando todo de uno mismo, aunque muchas veces la labor docente no sea reconocida, incluso por los propios estudiantes. Sin embargo, para quien ama ser docente, esas ingratitudes no lo hacen desertar de su vocación ni del perfil del verdadero maestro.

sábado, 10 de enero de 2026

EL SECRETO DE LA FELICIDAD



¿Qué es la felicidad? Algunos la identifican con pasar buenos momentos, sonreír siempre, no atravesar situaciones complejas, gozar de buena salud y llevar una vida próspera. La felicidad es algo que toda persona anhela; sin embargo, hay quienes han sufrido tanto que creen que no existe. A través de este ensayo analizaremos que la felicidad no se encuentra en los momentos de la vida, sino en uno mismo. Somos nosotros quienes decidimos ser felices, sin importar las buenas o malas experiencias que hayamos vivido.

La felicidad es una decisión; es algo que está en nuestras manos. Cierto es que las experiencias de la vida influyen en nuestro ánimo, emociones y autoestima, pero nosotros mismos somos los llamados a superar aquellas condiciones emocionales y sentimentales que nos detienen y no nos permiten ser felices.

La felicidad no está sujeta a las cosas materiales ni a la acumulación de las mismas. Las personas que se sienten vacías espiritualmente buscan llenarse con placeres corporales como el sexo, la comida o un buen vino, entre otros. No hay nada de malo en disfrutar de estas cosas; lo errado está en creer que la felicidad depende de ellas y en darles una prioridad desmedida.

Llegamos a tener un verdadero encuentro con la felicidad cuando aprendemos a mantener un equilibrio en estos aspectos y, a su vez, le damos un sentido a la vida. La felicidad depende en gran medida de nuestra paz interior, de llevar una conciencia limpia. Se fortalece con la tranquilidad emocional y la espiritualidad de la persona.

LOS TRAUMAS

Los traumas, ocasionados por las heridas que dejan las malas experiencias, no permiten que las personas sean felices. Si no se supera el pasado doloroso, es imposible disfrutar de lo bueno que la vida nos ofrece en el presente. Parte de la felicidad consiste en vivir el ahora y trabajar por el mañana con un corazón sano. Perdonar y atreverse a sonreír a pesar de las malas experiencias también forma parte de la felicidad. Quien vive atrapado en el pasado doloroso permanece encadenado al rencor y al odio, sentimientos que convierten a la persona en alguien amargado, frustrado e infeliz.

La doctora Marian Rojas Estapé, en su libro Cómo hacer que te pasen cosas buenas, menciona que “sentarse en el pasado nos convierte en personas agrias, rencorosas, incapaces de olvidar el daño cometido o la emoción sufrida” (Rojas, 2018).

Ser feliz está en nuestras manos; es una decisión personal. Quien desea vivir y experimentar la felicidad debe comenzar a trabajar en sus emociones, sanando sus heridas y dejando atrás las experiencias negativas y dolorosas del pasado. 

LA SOLIDARIDAD


 La solidaridad es una virtud que difícilmente se halla en las personas; sin embargo, quienes la practican son bien vistos y apreciados, pues son identificados como personas de buen corazón. Ser solidario provoca alegría en el corazón de quienes se benefician de estos actos. Quien lleva la solidaridad como virtud siente paz consigo mismo, ya que experimenta satisfacción al poder ayudar a los demás, y quienes reciben la ayuda se muestran aún más agradecidos.

La Biblia nos narra un relato interesante. Cuando Abraham, el padre de la fe, se encontraba fuera de su tienda y observó a lo lejos a unos extranjeros que venían por el camino, salió a su encuentro y les rogó que posaran en su casa, donde les brindaría una buena atención. Los visitantes no se negaron. De este relato se debe destacar la solidaridad, el interés por atender a los demás y la disposición constante para ayudar a quienes requieren atención.

EL DON DEL SERVICIO

Este consiste en brindar una buena atención a los demás, realizar acciones beneficiosas para el prójimo y procurar que las personas se sientan cómodas con la atención que se les ofrece. La persona servicial no espera ser escogida para servir; por el contrario, busca activamente a quien ayudar y se acerca a quienes necesitan de su apoyo.

El mundo está lleno de personas que necesitan ayuda, no solo de manera económica, sino también emocional, sentimental o psicológica. Existe una escasez de personas con corazones solidarios y caritativos, dispuestas a brindar una atención adecuada a quienes lo necesitan. En la actualidad, se requieren más personas que muestren interés por quienes carecen de algún bien esencial en sus vidas.

La persona solidaria siempre da más de lo que se le ha pedido; para ella no es un problema desprenderse de sus bienes con el fin de ayudar a los demás. Quien es solidario demuestra interés y compasión, y su prioridad es apoyar a quienes lo requieren.

La solidaridad y el servicio son virtudes esenciales en un mundo donde el apoyo y la compasión hacia los demás parecen escasear. Este texto resalta cómo ser solidario y poseer el don del servicio no solo brinda paz y satisfacción a quien ayuda, sino que también transforma la vida de quienes reciben ese apoyo. A través del ejemplo de Abraham en la Biblia, se evidencia la importancia de atender a los demás con un interés genuino, una práctica que hoy resulta más necesaria que nunca. En definitiva, la verdadera solidaridad implica dar sin esperar nada a cambio y buscar activamente a quienes necesitan ayuda, creando así un entorno de empatía y generosidad.

LA AMABILIDAD




 Para este ensayo quiero tomar como referencia a Rebeca, la esposa de Isaac, hijo de Abraham, personajes mencionados en la Biblia.

El relato nos cuenta que un día Abraham decide buscarle esposa a su hijo Isaac y, para esta misión, escoge a Eliezer, su sirviente de confianza. Le ordena que vaya a la tierra de donde él provenía y que de allí tome esposa para su hijo, pero que no busque entre los pueblos de la tierra de Canaán, donde Abraham se encontraba establecido desde hacía algunos años. La razón por la cual Abraham no quería que su hijo se casara con una mujer proveniente de los pueblos de Canaán era que los habitantes de aquellas ciudades no tenían buenas costumbres ni actitudes, y sus acciones estaban siendo repudiadas por Dios.

Eliezer emprende el viaje en busca de quien sería la esposa de su amo Isaac. Luego del largo y cansado trayecto, decide hacer una pausa y orar a Dios, pidiéndole ayuda en su búsqueda y que no permita que su excursión sea en vano. Como señal de confirmación, solicita que se le muestre a la persona ideal para Isaac.

“He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua. Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea esta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor”
(Génesis 24:13–14).

La señal solicitada estaba relacionada con las virtudes y cualidades de la persona. Eliezer no se enfocó en el aspecto físico, a pesar de que Rebeca era una joven muy bella y pura. Su interés, que sin duda también coincidía con el de Isaac al momento de escoger una esposa, estaba centrado en los buenos sentimientos y valores que ella demostraba.

La actitud que conmovió a Eliezer y le hizo comprender que había encontrado a la persona indicada fue la amabilidad con la que Rebeca atendió tanto a él como a sus camellos. En ella existía un genuino interés por ayudar a los demás y brindar una atención desinteresada. Esta virtud formaba parte de la educación y formación que Isaac había recibido de su padre, Abraham.

La amabilidad es la cualidad de una persona de ser considerada, respetuosa y atenta en su trato con los demás, mostrando cortesía, empatía y disposición para ayudar o brindar apoyo de manera desinteresada.

La amabilidad es un puente que conecta corazones, una forma silenciosa pero poderosa de hacer del mundo un lugar más cálido. Es mucho más que simples gestos; es una actitud que refleja respeto, empatía y generosidad hacia los demás. Ser amable no solo transforma a quien recibe el acto, sino también a quien lo realiza, pues genera una sensación de plenitud al saber que se ha contribuido al bienestar de otro. En un mundo acelerado, la amabilidad es un recordatorio de que pequeñas acciones pueden tener un impacto profundo y duradero en la vida de quienes nos rodean.

Una persona amable es alguien apreciado en cualquier lugar donde se encuentre; es digna de respeto y confianza. Sin embargo, la amabilidad es una virtud cada vez más escasa. Vivimos en un mundo donde muchas veces creemos que merecemos todo lo que deseamos y que los demás están obligados a dárnoslo.

En conclusión, la historia de Rebeca e Isaac nos enseña que virtudes como la amabilidad, la empatía y la disposición para servir a los demás son valores esenciales que trascienden el tiempo. La amabilidad de Rebeca no solo la convirtió en la elección ideal para Isaac, sino que también demostró cómo los pequeños actos de bondad pueden transformar la vida de quienes los reciben y de quienes los practican. En un mundo donde a menudo predominan el egoísmo y la indiferencia, la amabilidad emerge como una virtud poderosa, capaz de conectar corazones y fortalecer las relaciones humanas. Cultivarla no solo nos hace mejores personas, sino que también contribuye a la construcción de un entorno más armonioso y respetuoso.

QUIERO UN MATRIMONIO FELIZ




El sueño de todo joven, en especial de las señoritas, es casarse y formar un hogar que parezca sacado de una novela. Pero ¿Qué tan posible es que eso sea una realidad? En el siguiente ensayo se citarán referencias de psicólogos expertos en el área matrimonial para analizar la realidad que encierra el acto de conseguir una buena pareja y construir el hogar soñado.

Todo lo que hoy vivimos, consumimos y practicamos tiene un origen, un inicio, y el matrimonio no es la excepción.

El matrimonio, en sus orígenes, fue concebido como una institución social destinada a regular la procreación, afianzar alianzas familiares y asegurar la transmisión de bienes. Las primeras evidencias datan de la antigua Mesopotamia, hacia el 2350 a. C., donde los matrimonios eran arreglados principalmente con fines políticos y económicos, más que afectivos (The Knot, s. f.; Wikipedia, 2025; Brides, 2023). Civilizaciones como la egipcia, griega, romana y hebrea incorporaron esta práctica, viéndola como un mecanismo de preservación del orden social y de la herencia (Hosh Yoga, s. f.; Local Histories, s. f.). Posteriormente, la Iglesia cristiana, en la Edad Media, elevó el matrimonio a la categoría de sacramento, consolidando la monogamia como norma predominante entre los siglos VI y IX d. C. (Martin Pollins, 2023; BBC, 2012; Lois Heckman, s. f.; The Week, 2015).

Con el paso del tiempo, la concepción del matrimonio se transformó gradualmente, pasando de ser un contrato estratégico a un vínculo basado en el consentimiento y la afectividad. Durante la Edad Media, la Iglesia comenzó a enfatizar el consentimiento mutuo como elemento central del vínculo, lo que se formalizó en el derecho canónico hacia el siglo XII (BBC, 2012; Wikipedia, 2025). El amor romántico como motivación principal del matrimonio emergió más tarde, desde el Renacimiento, consolidándose entre los siglos XVIII y XIX, en paralelo a cambios culturales y económicos en Occidente (Brides, 2023; The Week, 2015; Reddit, 2025).

Como hemos leído, este acto de unión se realizaba inicialmente por intereses comerciales y políticos. Con la intervención de la religión cristiana, se constituyó como un acto sagrado y divino, estableciendo como requisito fundamental el gusto y la aceptación mutua de ambas partes.

Pero remontémonos al inicio de la creación. Cuando Dios creó al hombre, le dio responsabilidades como poner nombre a todos los animales del jardín. Luego de que cumplió con todas sus tareas, según las Escrituras, Dios vio que el hombre estaba solo y le buscó un complemento entre todas las criaturas creadas, pero no lo halló. Después de ello, hizo caer al hombre en un sueño profundo y, de su costado, extrajo a la mujer. Al verla, el hombre dijo: “Ella es carne de mi carne y hueso de mis huesos; varona se llamará”.

Podemos notar que el primer hombre se siente atraído y sorprendido al ver que su compañía tenía algo en común con él: provenía de su costado. Era parte de él, con algunas diferencias físicas, pero con un mismo origen.


Encontrar a la pareja ideal no se trata de hallar a una persona que piense igual que nosotros o que tenga los mismos gustos, sino de encontrar un complemento. Esto quiere decir que sus virtudes, buenas cualidades y principios, unidos a los de su pareja, sean ideales para llevar adelante un matrimonio y así construir un hogar ejemplar.

Encontrar a tu complemento no significa que todo será perfecto. Ambos son diferentes, distintos, pero decidieron estar juntos, y ese apego podría ser la clave para construir un matrimonio duradero. Hanna Markuksela, psicóloga y psicoterapeuta, sostiene que las personas con apego seguro “son emocionalmente más saludables” y “capaces de construir relaciones sanas y duraderas” (Markuksela, 2025, citada en Diario AS).
APA: Markuksela, H. (2025). El secreto para elegir pareja [Descripción en Diario AS].


La confianza es una de las claves que ayuda al fortalecimiento de una buena relación y, aún más, a la consolidación del matrimonio. La psicóloga clínica y consejera matrimonial Randi Gunther propone que, en una relación sana, “la confianza es ser honesto con uno mismo y, por supuesto, con la otra persona” (citado en LOS40).
APA: Gunther, R. (2025). Green flags en búsqueda del amor [Citado en LOS40].

En conclusión, el matrimonio ha evolucionado desde ser un contrato social y económico hasta convertirse en un vínculo basado en el amor, la confianza y el compromiso mutuo. Si bien en sus orígenes la elección de pareja estaba marcada por intereses ajenos al afecto, hoy se reconoce la importancia de encontrar a alguien que complemente nuestras virtudes y nos acompañe en la construcción de un hogar sólido. La psicología moderna y las Escrituras coinciden en resaltar que aspectos como la confianza, la comunicación y el apego seguro son pilares fundamentales para lograr una relación sana y duradera. Por ello, más que buscar la perfección, se trata de asumir con madurez la decisión de unirse a otra persona, entendiendo que el verdadero valor del matrimonio está en la voluntad de crecer juntos y edificar un proyecto de vida en común.

 

viernes, 9 de enero de 2026

La normalización de la violencia digital





 Vivimos en un mundo globalizado, donde la comunicación es más efectiva y el mantenernos informados de los acontecimientos hoy en día hace que el atraso ya no sea un problema.

Las redes sociales son plataformas que se han creado para tener la oportunidad de acercarnos a los demás y poder relacionarnos con total libertad, haciendo de la distancia y la timidez un obstáculo solucionado; pero los problemas y la violencia son un mal social del que nunca nos vamos a librar, y en las redes sociales estos también se hacen presentes.

¿Quiénes son los que más uso hacen de las redes sociales y corren el riesgo de ser víctimas de la violencia digital en las múltiples plataformas? Esta es una pregunta que te responderemos en el desarrollo del siguiente artículo; espero que te sea de mucha ayuda.

Primero quiero empezar definiendo el concepto de violencia. La violencia es todo acto o acción dolosa que se comete hacia otras personas y que tiene como objetivo la ofensa y el daño, sea este físico, psicológico o verbal. La violencia son actos condenados y, según el nivel de daño, puede ser hasta penada.


Para ser víctima de la violencia no se necesita contar con una edad ni pertenecer a una clase social específica, ya que todos nos encontramos expuestos en la vitrina para ser seleccionados por la violencia (que Dios nos guarde). Con esto quiero decir que nadie está libre de ella.

Las redes sociales se han convertido en una buena herramienta para muchas personas que se dedican o buscan dañar y perjudicar la integridad de los demás; aunque no lo creamos, muchos individuos viven de eso. La violencia digital consiste en un mensaje, una foto difundida sin consentimiento, el control, el acoso o la humillación en redes sociales.

Las consecuencias de la violencia digital en la persona que la recibe son de muy alto impacto. Erradicarla solo depende de quienes consumen las redes sociales: comprometerse a no hacer uso de contenidos ofensivos, hacer conciencia y tener presente que detrás de aquellos contenidos hay personas que se estarán sintiendo ofendidas, avergonzadas y humilladas; y no solo eso, sino que les tocará enfrentar las acusaciones, señalamientos y críticas de la sociedad.

Los más vulnerables a ser víctimas de la violencia digital son los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Muchos de ellos son atrapados a través del engaño y la manipulación que ejercen sobre ellos, y debemos tener presente que aquel acto doloso es un delito muy grave, ya que se está yendo por encima de las leyes establecidas en la Constitución de cada país. Es un deber velar y cuidar por la integridad de cada ciudadano, en especial la de los menores de edad.

La Constitución del Ecuador (2008) protege a los menores en entornos digitales. En el artículo 16 deja bien establecido que todo ciudadano es libre de comunicarse haciendo uso de todos los medios necesarios, incluyendo los digitales; pero en los artículos 44 y 45 da a conocer la responsabilidad del Estado en garantizar a los niños, niñas y adolescentes el cuidado y la protección física y psíquica. Estas disposiciones se refuerzan en el artículo 66, literales 3 y 20, donde se deja aún más claro que todo niño, niña, adolescente y joven tiene derecho a la integridad personal; esto incluye la integridad física, psíquica, moral y sexual.


Hoy en día, el acceso a internet ya es común y necesario. En el Ecuador ha incrementado de manera muy significativa en la última década, pasando del 32,8 % de la población en 2015 a más del 60 % en 2024 (ChildFund Internacional – Oficina Nacional Ecuador).

Expertos dicen que las consecuencias de la violencia digital son la ansiedad, la vergüenza y la crítica, y esto lleva a que incluso muchas personas se alejen totalmente de las redes sociales y de mantener un acercamiento con

los demás. Las personas que se desarrollan en el sector público, como artistas, políticos, etc., son las que más han sufrido la violencia digital, ya que están más expuestas por la influencia que ejercen dentro de la sociedad.

La conclusión de haber tocado este tema, como es la violencia digital, es que necesitamos ser personas más empáticas, no alimentar nuestra mente con este tipo de contenidos o información que se divulgan por las diferentes redes sociales; y si en algún caso estamos siendo víctimas de cualquier tipo de violencia digital, acudir a las instituciones adecuadas que nos ayuden a enfrentar aquel acto doloso. Recuerda: erradicar la violencia digital está en nuestras manos.

HIJOS ADOLESCENTES

  La adolescencia es una de las etapas más complicadas que deben enfrentar los padres con sus hijos. Cuando dejan de ser simples niños y com...