Vivimos en un mundo globalizado, donde la comunicación es más efectiva y el mantenernos informados de los acontecimientos hoy en día hace que el atraso ya no sea un problema.
Las redes sociales son plataformas que se han creado para tener la oportunidad de acercarnos a los demás y poder relacionarnos con total libertad, haciendo de la distancia y la timidez un obstáculo solucionado; pero los problemas y la violencia son un mal social del que nunca nos vamos a librar, y en las redes sociales estos también se hacen presentes.
¿Quiénes son los que más uso hacen de las redes sociales y corren el riesgo de ser víctimas de la violencia digital en las múltiples plataformas? Esta es una pregunta que te responderemos en el desarrollo del siguiente artículo; espero que te sea de mucha ayuda.
Primero quiero empezar definiendo el concepto de violencia. La violencia es todo acto o acción dolosa que se comete hacia otras personas y que tiene como objetivo la ofensa y el daño, sea este físico, psicológico o verbal. La violencia son actos condenados y, según el nivel de daño, puede ser hasta penada.
Para ser víctima de la violencia no se necesita contar con una edad ni pertenecer a una clase social específica, ya que todos nos encontramos expuestos en la vitrina para ser seleccionados por la violencia (que Dios nos guarde). Con esto quiero decir que nadie está libre de ella.
Las redes sociales se han convertido en una buena herramienta para muchas personas que se dedican o buscan dañar y perjudicar la integridad de los demás; aunque no lo creamos, muchos individuos viven de eso. La violencia digital consiste en un mensaje, una foto difundida sin consentimiento, el control, el acoso o la humillación en redes sociales.
Las consecuencias de la violencia digital en la persona que la recibe son de muy alto impacto. Erradicarla solo depende de quienes consumen las redes sociales: comprometerse a no hacer uso de contenidos ofensivos, hacer conciencia y tener presente que detrás de aquellos contenidos hay personas que se estarán sintiendo ofendidas, avergonzadas y humilladas; y no solo eso, sino que les tocará enfrentar las acusaciones, señalamientos y críticas de la sociedad.
Los más vulnerables a ser víctimas de la violencia digital son los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Muchos de ellos son atrapados a través del engaño y la manipulación que ejercen sobre ellos, y debemos tener presente que aquel acto doloso es un delito muy grave, ya que se está yendo por encima de las leyes establecidas en la Constitución de cada país. Es un deber velar y cuidar por la integridad de cada ciudadano, en especial la de los menores de edad.
La Constitución del Ecuador (2008) protege a los menores en entornos digitales. En el artículo 16 deja bien establecido que todo ciudadano es libre de comunicarse haciendo uso de todos los medios necesarios, incluyendo los digitales; pero en los artículos 44 y 45 da a conocer la responsabilidad del Estado en garantizar a los niños, niñas y adolescentes el cuidado y la protección física y psíquica. Estas disposiciones se refuerzan en el artículo 66, literales 3 y 20, donde se deja aún más claro que todo niño, niña, adolescente y joven tiene derecho a la integridad personal; esto incluye la integridad física, psíquica, moral y sexual.
Hoy en día, el acceso a internet ya es común y necesario. En el Ecuador ha incrementado de manera muy significativa en la última década, pasando del 32,8 % de la población en 2015 a más del 60 % en 2024 (ChildFund Internacional – Oficina Nacional Ecuador).
Expertos dicen que las consecuencias de la violencia digital son la ansiedad, la vergüenza y la crítica, y esto lleva a que incluso muchas personas se alejen totalmente de las redes sociales y de mantener un acercamiento con
los demás. Las personas que se desarrollan en el sector público, como artistas, políticos, etc., son las que más han sufrido la violencia digital, ya que están más expuestas por la influencia que ejercen dentro de la sociedad.
La conclusión de haber tocado este tema, como es la violencia digital, es que necesitamos ser personas más empáticas, no alimentar nuestra mente con este tipo de contenidos o información que se divulgan por las diferentes redes sociales; y si en algún caso estamos siendo víctimas de cualquier tipo de violencia digital, acudir a las instituciones adecuadas que nos ayuden a enfrentar aquel acto doloso. Recuerda: erradicar la violencia digital está en nuestras manos.