¿Se debe entregar todo en el amor?
Esta es una pregunta que tiene una respuesta dividida. Hay quienes dicen no y están quienes dicen sí. El concepto de amar es subjetivo; dependerá del pensamiento y la experiencia de cada persona.
El amor es una decisión. Es decidir entregar todo de uno a la otra persona; es determinar protegerla, respetarla y cuidarla; es aceptarla con sus defectos y virtudes. No es criticarla por sus errores, sino ayudarle a trabajar en ellos. De igual manera, la otra persona tendrá que hacer lo mismo, porque el amor es reciprocidad.
La reciprocidad es corresponderse mutuamente; es intercambiar bienes, ideas y emociones. Una relación es un estado de la vida que solo se puede mantener entre dos personas; es algo que se maneja en conjunto y en igualdad. No hay lugar para el egoísmo ni el individualismo.
El amor no es ilusión ni pasión; eso es el resultado de la decisión. Así lo da a conocer el Dr. Miguel Ángel Núñez:
Amar es una de las experiencias más maravillosas que existen; no obstante, muchos fracasan porque no la entienden como un acto de la voluntad, sino meramente como pasión y sentimiento arrollador. Si bien es cierto, hay que sentir y apasionarse; eso es resultado de las decisiones que se toman, nunca al revés.
(Amar es una decisión, 2016).
Ya es de conocimiento general que no es lo mismo el enamoramiento que el amor, pero se podría decir que uno es la evolución del otro. Son dos etapas que se deben comprender muy bien: una tiene que ver con las emociones y los gustos, y la otra con la determinación. Si no entendemos esto, la relación no será duradera; se ahogará en la rutina y se terminará suicidando en las cuerdas del olvido.
Las respuestas a estas y muchas otras preguntas me llevan a comprender que una cosa es estar enamorado y otra cosa es amar. Y que, si el enamoramiento no se transforma en amor, seguro dura poco y cae vencido por la angustiante rutina de la cotidianidad. El enamoramiento es la puerta de entrada a una experiencia más encarnada en la realidad que en nuestros ideales, que compromete más nuestra capacidad de decidir que la de sentir, sin anularla (Alberto Linero Gómez, Si estás enamorado no te cases y si estás casado, no dejes de amar, 2016).
“El enamoramiento es la puerta de entrada a una experiencia más encarnada en la realidad que en nuestros ideales, que compromete más nuestra capacidad de decidir que la de sentir, sin anularla”.
Esta frase, mencionada por el Dr. Alberto Gómez, tiene un valor muy grande, pues nos da a entender que amar es algo mucho más real, vivo y tangible que el enamoramiento. Amar es caminar con los pies sobre la tierra, sintiendo lo duro que puede ser el camino y enfrentando lo cansado que puede ser el trayecto; pero, a pesar de eso, uno está dispuesto a continuar junto a la persona a quien decidió amar.
Hay que tener bien definido lo que es amar y lo que es estar enamorado. El amor demanda la entrega total de la persona a quien es su pareja. Si no estás dispuesto a compartir con esa persona después de que se haya perdido la ilusión, entonces no te cases.
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