martes, 13 de enero de 2026

¿SE DEBE ENTREGAR TODO EN EL AMOR?

 


¿Se debe entregar todo en el amor?

Esta es una pregunta que tiene una respuesta dividida. Hay quienes dicen no y están quienes dicen sí. El concepto de amar es subjetivo; dependerá del pensamiento y la experiencia de cada persona.

El amor es una decisión. Es decidir entregar todo de uno a la otra persona; es determinar protegerla, respetarla y cuidarla; es aceptarla con sus defectos y virtudes. No es criticarla por sus errores, sino ayudarle a trabajar en ellos. De igual manera, la otra persona tendrá que hacer lo mismo, porque el amor es reciprocidad.

La reciprocidad es corresponderse mutuamente; es intercambiar bienes, ideas y emociones. Una relación es un estado de la vida que solo se puede mantener entre dos personas; es algo que se maneja en conjunto y en igualdad. No hay lugar para el egoísmo ni el individualismo.

El amor no es ilusión ni pasión; eso es el resultado de la decisión. Así lo da a conocer el Dr. Miguel Ángel Núñez:

Amar es una de las experiencias más maravillosas que existen; no obstante, muchos fracasan porque no la entienden como un acto de la voluntad, sino meramente como pasión y sentimiento arrollador. Si bien es cierto, hay que sentir y apasionarse; eso es resultado de las decisiones que se toman, nunca al revés.
(Amar es una decisión, 2016).

Ya es de conocimiento general que no es lo mismo el enamoramiento que el amor, pero se podría decir que uno es la evolución del otro. Son dos etapas que se deben comprender muy bien: una tiene que ver con las emociones y los gustos, y la otra con la determinación. Si no entendemos esto, la relación no será duradera; se ahogará en la rutina y se terminará suicidando en las cuerdas del olvido.

Las respuestas a estas y muchas otras preguntas me llevan a comprender que una cosa es estar enamorado y otra cosa es amar. Y que, si el enamoramiento no se transforma en amor, seguro dura poco y cae vencido por la angustiante rutina de la cotidianidad. El enamoramiento es la puerta de entrada a una experiencia más encarnada en la realidad que en nuestros ideales, que compromete más nuestra capacidad de decidir que la de sentir, sin anularla (Alberto Linero Gómez, Si estás enamorado no te cases y si estás casado, no dejes de amar, 2016).

“El enamoramiento es la puerta de entrada a una experiencia más encarnada en la realidad que en nuestros ideales, que compromete más nuestra capacidad de decidir que la de sentir, sin anularla”.

Esta frase, mencionada por el Dr. Alberto Gómez, tiene un valor muy grande, pues nos da a entender que amar es algo mucho más real, vivo y tangible que el enamoramiento. Amar es caminar con los pies sobre la tierra, sintiendo lo duro que puede ser el camino y enfrentando lo cansado que puede ser el trayecto; pero, a pesar de eso, uno está dispuesto a continuar junto a la persona a quien decidió amar.

Hay que tener bien definido lo que es amar y lo que es estar enamorado. El amor demanda la entrega total de la persona a quien es su pareja. Si no estás dispuesto a compartir con esa persona después de que se haya perdido la ilusión, entonces no te cases.

lunes, 12 de enero de 2026

LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS EN EL SIGLO XXI

 



La educación de los hijos en el siglo XXI se ha visto fuertemente cuestionada por generaciones anteriores, quienes manifiestan que la forma de educar en siglos pasados estaba sujeta a mayor autoridad que permisividad.

Hoy nos encontramos frente a una generación que presenta una personalidad emocionalmente inestable, que en muchos casos desconoce lo que significa tener una identidad propia y no está plenamente preparada para asumir desafíos futuros que la conviertan en personas verdaderamente exitosas. Pero ¿Qué ha provocado que la educación impartida a los hijos hoy en día haya cambiado tanto? ¿Por qué cada vez es más frecuente la presencia de padres y docentes que no ejercen autoridad sobre hijos y estudiantes? En este ensayo se buscará dar respuesta a las interrogantes planteadas y despejar las dudas existentes en torno a este tema.

La desvinculación entre la enseñanza escolar y la familia es una de las principales causas que ha puesto en riesgo la formación integral de los hijos. La articulación entre la educación académica y la familia debe consistir en el complemento y apoyo a las correcciones que se realizan al menor. Sin embargo, hoy en día, cuando un docente corrige a un adolescente, algunos padres reaccionan de manera inmediata llamando la atención del educador y cuestionando su autoridad. Esta actitud, propia de padres sobreprotectores, provoca que el menor se sienta superior a quien lo corrige.

Los cambios que se han venido dando en la sociedad han llevado a que la estructura familiar también se transforme, generando en muchos casos la ausencia no solo del padre, sino también de la madre, quienes deben salir a trabajar para asegurar el sustento del hogar. Este vacío debe ser cubierto por alguien, y es allí donde la educación escolar se ha visto obligada a asumir un rol que antes correspondía principalmente a la familia, cubriendo el espacio dejado por la ausencia de los padres en la formación de adolescentes y jóvenes.

La educación escolar ya no debe basarse únicamente en la preparación académica, sino también en la formación en valores, disciplina, cuidado y protección hacia los estudiantes, pues existe un vacío que necesita ser atendido. Los cambios sociales han erosionado progresivamente la estructura familiar.

Hoy podemos observar que el modelo de familia con el que trabajan las instituciones educativas ha cambiado en todas las culturas y sectores sociales, volviéndose cada vez más plural.

La importancia del papel de las familias en comunidades de aprendizaje nos lleva a tener en cuenta algunas consideraciones sobre el proceso de transformación que está afectando a la familia tal y como era entendida hasta ahora y sobre el nuevo papel de la mujer, en cuanto afecta directamente a la estructura familiar…
(C. Elboj, I. Puigdellívol, M. Soler Gallart y R. Valls Carol, Comunidades de aprendizaje. Transformar la educación, Editorial Graó, 2006).

La educación del siglo XXI, debido a los cambios de pensamiento actuales, se ve obligada a formar a niños, adolescentes y jóvenes fuera del modelo tradicional de familia, adaptándose a una nueva estructura social más igualitaria, donde la mujer es considerada “libre” de cumplir exclusivamente el rol de educadora y formadora del hogar.

Con la industrialización se produjeron importantes transformaciones en diversos ámbitos sociales, no solo en el laboral. Cuando las industrias se consolidaron como la principal fuente de ingreso y progreso, surgieron nuevos ideales, entre ellos los movimientos feministas, que buscaban la inclusión de la mujer en las labores productivas. No obstante, también hubo quienes cuestionaron estas demandas, al considerar que podían afectar la estructura familiar, al quedar desatendida la formación y educación de los hijos, responsabilidad que en ese entonces recaía mayoritariamente en la mujer.

Quizás el modelo de familia comenzaba ya a volverse disfuncional debido a los cambios en las formas de organización social y al impulso de los movimientos sociales —con el feminismo a la cabeza— que exigían una transformación estructural. La sociedad actual recibe a los cónyuges en la búsqueda de ocupaciones distintas al trabajo doméstico, es decir, nuevas redes personales y distintos valores y normas (C. Elboj, I. Puigdellívol, M. Soler Gallart y R. Valls Carol, Comunidades de aprendizaje. Transformar la educación, Editorial Graó, 2006).

En el ámbito educativo, la autoridad del docente en el salón de clases se ve hoy más cuestionada y amenazada por los estudiantes. El sistema de autoridad tradicional ya no resulta efectivo con una generación que, inmersa en los avances tecnológicos y sociales, tiende a cuestionarlo todo. Por ello, el docente actual debe involucrar más al estudiante en el desarrollo de la clase, fomentando su participación, escuchando su opinión y valorando su criterio, pues eso es lo que exigen niños, adolescentes y jóvenes: ser escuchados y sentirse incluidos en la toma de decisiones. Esta generación no reconoce fácilmente la jerarquía —con algunas excepciones—, ya que muchas veces no la experimenta en el hogar, lo que obliga al docente a ganarse el respeto.

El respeto mutuo es más que una simple cortesía; implica un reconocimiento y valoración profundos de las opiniones, sentimientos y necesidades del otro. En una relación, esto significa aceptar que la otra persona tiene ideas, emociones y deseos propios, tan válidos como los propios. El respeto mutuo no implica estar de acuerdo en todo, sino considerar y valorar las perspectivas ajenas (Jiménez, R., 2023).

Finalmente, los cambios sociales exigen que la forma de educar a los hijos y a los estudiantes sea más consciente e inteligente, ya que el adolescente suele sentirse excluido y busca participar en las decisiones familiares y en la construcción de nuevos conceptos. No se debe ignorar que esta nueva generación posee conocimientos a los que las generaciones pasadas no tuvieron acceso; sin embargo, la superioridad no se mide por cuánto se sabe, sino por cómo se aplica ese conocimiento.

domingo, 11 de enero de 2026

EL QUERIDO MAESTRO



 Son las cinco y media de la madrugada. La oscuridad aún cubre el firmamento y el viento frío recorre las esquinas. Carlos, un docente con años de experiencia, está listo para un día más de labores; debe estar antes de las siete en su lugar de trabajo. La enseñanza es su pasión y, como de costumbre, apresura sus pasos con entusiasmo, porque lo invaden las ansias de estar frente al salón de clases compartiendo su conocimiento.

Los fines de semana, días que para muchos son de descanso, él los pasa sentado frente a la computadora, preparando sus materiales de trabajo. Busca conceptos y ejercicios que luego compartirá con sus alumnos durante la semana siguiente. Carlos solo anhela inspirar a quienes se reúnen desde muy temprano en el aula para formarse académicamente.

Son muchas las cargas que lleva sobre sus hombros; son muchas las responsabilidades y exigencias que sus superiores le demandan. Hay momentos en los que su salud se ve quebrantada y sus fuerzas disminuidas.

Carlos, como todos los docentes, conoce muy bien lo que es el estrés y lo cruel que este puede ser para quienes se entregan por completo a su labor. Hay días en los que debe enfrentarse a situaciones difíciles dentro del salón de clases, con estudiantes que olvidan el valor del respeto y la importancia de mantener un buen comportamiento. Cualquier anomalía suscitada en el aula puede terminar en un llamado de atención o una multa económica, sin dejar de lado la reprensión de sus jefes, quienes no miden sus palabras y lanzan términos ofensivos cual víbora venenosa.

Para Carlos no hay mayor satisfacción que terminar un día de labores habiendo cumplido los objetivos planteados: haber compartido con sus estudiantes horas de conocimiento y experiencias que se guardarán en el corazón.


La docencia es una de las profesiones más apasionantes que existen. Saber que se está formando a futuros profesionales impulsa a seguir dando todo de uno mismo, aunque muchas veces la labor docente no sea reconocida, incluso por los propios estudiantes. Sin embargo, para quien ama ser docente, esas ingratitudes no lo hacen desertar de su vocación ni del perfil del verdadero maestro.

HIJOS ADOLESCENTES

  La adolescencia es una de las etapas más complicadas que deben enfrentar los padres con sus hijos. Cuando dejan de ser simples niños y com...